Para decenas de jugadores, el Futsal representa mucho más que un deporte. Así lo ratifica Mateo, de 19 años, quien asegura que esta práctica le transformó su vida dentro y fuera de la cancha.“Aprendí a trabajar en equipo, a respetar a mis compañeros y a mantener la disciplina”.
Martín, por su parte, sostiene que la rapidez del juego exige concentración constante, lo que le ha brindado mayor reacción a la hora de tomar decisiones bajo presión y le ayudó a su rendimiento académico.
En un diálogo con varios protagonistas del deporte AMF, al preguntarles que beneficios destacan de este juego algunos coincidieron en que les ayudó en el desarrollo de la coordinación, la agilidad y la resistencia física. Además, consideran que la práctica frecuente fortalece la confianza personal y ayuda a establecer hábitos saludables. “Antes era muy tímido; ahora tengo más seguridad para comunicarme y asumir responsabilidades”, señala Juan.
Entrenadores y especialistas concuerdan en que el Futsal favorece el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes, lo que además, le ha permitido constituirse como una alternativa deportiva que no solo mejora el rendimiento físico, sino que también contribuye al desarrollo humano y social de quienes lo practican. Asimismo, fomenta la convivencia y el respeto por las reglas, aspectos fundamentales para la formación de los jóvenes.
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